Nota de opinion
A 100 Año de la ley Saenz Peña, Seguimos luchando por una verdadera Democracia.
100 años se cumplen desde la sanción de la ley Sáenz Peña, esa ley que buscó destruir el gobierno de una minoría para construir una democracia social, frente a la cual todos seamos soberanos. Era el fin de un Estado al servicio de una clase, era el comienzo de una revolución por la ciudadanía popular.
Esta ley no fue un regalo. Nunca lo es cuando se trata de destruir privilegios y caminar por la igualdad. El proceso por alcanzar una verdadera República se dio por la lucha convencida de aquellos que entendían que era necesario arriesgarlo todo para ser reconocidos en su dignidad. Esos que preferían perder la vida a vivir en esa especie de esclavitud cívica. Esta ley fue la que garantizó la inclusión del pueblo en el gobierno. Fue quien sentó las garantías para que su voluntad fuera representada y sus derechos garantizados.
El logro de la ley, que daba un paso gigante hacia el sufragio universal y garantizaba el voto secreto y obligatorio, nos sirve de inspiración para salir a la calle a buscar nuevamente a esa sociedad que está dolida por una realidad que nos castiga. Nos sirve de puente entre aquella generación y la nuestra, porque un siglo después tenemos aun deudas con la transparencia en el ejercicio del gobierno, la libertad de sufragio, la eliminación de la corrupción y la igualdad ante la ley.
Cuando la sanción de leyes clave se da en un congreso cerrado al debate, el patrimonio de los jefes de estado alcanza cifras siderales, los pueblos originarios son llevados a votar en camiones, nuestros recursos naturales regalados a empresas extranjeras. Cuando a los que pensamos distinto se nos responde con una ley antiterrorista persecutoria, cuando se manipulan instituciones como el INDEC para negarnos conocer la realidad y las provincias son maltratadas con una coparticipación que las obliga a endeudarse y mendigar, es necesario recoger la principal enseñanza de esta ley: Hay que luchar, luchar y luchar por construir una verdadera democracia y alcanzar ese país que nos merecemos.
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, viernes 10 de febrero de 2012.
Texto y Archivo por [Comité Nacional de la Juventud Radical].
