Nota de opinion
Barcos debería ser mas autocritico y dar un paso al costado.
Mucho es lo que se ha reclamado para preservar la única Fiesta Nacional de la ciudad y de la gente, miles son las firmas que expresaban la voluntad de los vecinos sobre el lugar que le daba identidad cultural a la fiesta, el Banco Pelay, pero también el agotar las instancias de diálogo con autoridades municipales para democráticamente llegar a una solución.
El resultado de hacer caso omiso a la voluntad popular una vez más tuvo y tiene sus consecuencias, miles de ciudadanos jóvenes y no tan jóvenes avalaron la legitimidad de nuestro pedido, manifestando donde querían estar los uruguayenses en las noches de verano, demostrando así las decisiones arbitrarias e inconsultas tomadas por quien quiere volver a repetir el fracaso de un evento que allana el camino para perder definitivamente nuestra única fiesta nacional.
Balances adeudados, facturas duplicadas, resúmenes provisorios, subsidios de la vice gobernación que avalaron el traslado de la fiesta, gastos injustificados o innecesarios, contrataciones dudosas e incumplimientos reiterados a la normativa vigente, fueron las características de funcionamiento a lo largo de varias ediciones de este grupo de personas que conforman la “Comisión Organizadora de la Fiesta de la Playa”.
Toda esta improvisación, liviandad e ilegalidad para manejar los fondos públicos no sólo de los uruguayenses sino de los entrerrianos, se suma al rotundo fracaso que significó la poca asistencia de público, que según declaraciones de Barcos, asciende a 15.001, entradas vendidas en la totalidad de las noches de la fiesta, con una presencia menor a 4.000 asistentes por noche. Cabe mencionar que la última edición en Banco Pelay contó con más de cincuenta mil asistentes en sus noches.
Siendo fiel a la costumbre de incumplir permanentemente las ordenanzas municipales, el Secretario de Hacienda elevó una rendición provisoria que deja más dudas que certezas. Un decreto reglamentario firmado por el actual Presidente Municipal le exige a los miembros de la comisión de los cuales son parte los funcionarios de hacienda, una “rendición de cuentas acompañada por la memoria de resultados” en vez de eso, se presenta una planilla incompleta y poco clara. Además de esto, en la presentación que lleva la firma del Cr. Agustín Bordagaray reza la frase “Balance de la Fiesta Nacional de la Playa de Río edición 2011”, nos resulta vergonzoso tener que recordarle a un contador que se ocupa de los destinos de hacienda municipal desde hace 8 años, qué significa presentar un balance. El señor “Secretario de Hacienda”, sabe que en el debe reflejar el estado de situación patrimonial (activos, pasivos, patrimonio neto), estado de resultados (pérdidas y ganancias) y estado de flujos de efectivo. En definitiva debería reflejar la situación financiera y económica en marco de la organización del evento.
Desde ya que el Saldo Social es más que contundente y quizás más preocupante que las pérdidas económicas que superan los cien mil pesos, sin computar los generosos subsidios, saldo negativo que seguramente deberá cubrir el municipio. Esta situación profundiza el debate iniciado por nuestras Juventudes que día a día pretenden aportar coherencia y transparencia en pos de lograr una ciudad mejor para todos.
Es por todo ello y en consonancia con las miles de personas que de una u otra forma repudiaron el accionar de este grupo de personas avalados en sus decisiones por un gobierno que no cumple ni siquiera la normativa que el mismo sanciona, le pedimos al Sr. Eduardo Barcos que dé un paso al costado y se desvincule definitivamente de la organización de la Fiesta Nacional de la Playa de Río, para que la próxima edición no vuelva a ser un FRACASO y entre todos podamos recuperar este evento cultural que supo convocar a mas de 50.000 personas.
Asimismo convocamos a todos los jóvenes y vecinos a sumarse a nuestro reclamo, que ya lleva mucho tiempo y que apunta, en última instancia, a defender los intereses de los uruguayenses, para que esto no se repita, para que recuperemos la magnitud de las fiestas populares que este gobierno no supo o no quiso consolidar, para dejar atrás la ineptitud, la necedad, la soberbia y la falta de criterio de quienes pretenden llevarnos una vez más a perder nuestros eventos culturales de relevancia.
Como ya hemos sostenido, estamos dispuestos a colaborar con el municipio y con los vecinos de nuestra ciudad, siempre dentro del marco del respeto, tolerancia, transparencia y participación, puntos ausentes en el actual gobierno municipal. Sólo de esta forma, podremos construir la ciudad que merecemos todos.

