Nota de opinion

¿ Donde estamos parados ?

Si se mira la realidad de una ciudad, comparando distintos momentos separados en el tiempo, se sacarían conclusiones a las cuales se las podría ordenar con algún criterio. Podríamos tener, por ejemplo, el siguiente análisis:

Que la ciudad haya tenido crecimientos puntuales y que los mismos no se transformaron en un real desarrollo; que su natural crecimiento demográfico, consumió sus reservas de servicios (cloacas, agua,...). Que su gobierno mantiene un orden que ha logrado sustentar en el tiempo. Que lo que en un momento fue nuevo hoy es viejo y no se ha repuesto, tanto en sus maquinarias como en sus recursos humanos. Puede decirse que es una ciudad estancada o retrasada.

Otra situación sería la de aquella ciudad que ha tenido un crecimiento con desarrollo, donde se ha logrado avanzar al ritmo de los tiempos, se ha mejorado la calidad de vida; se han mantenido la cualidades, cantidades y reservas de los servicios. Su situación es prolija y ordenada, tanto desde la sociedad como desde el gobierno. Podríamos catalogarla de standard o normal.

Una aleatoria tercera clasificación, nos pone en la ciudad desarrollada, progresista, con una sociedad madura, respetuosa de las normas, de la convivencia, comprometida, participativa y solidaria; una ciudad equilibrada y previsible, que brinda una muy buena calidad de vida a sus habitantes y una clara igualdad de oportunidades; con un gobierno respetuoso de las miradas distintas, que impulsa esa participación y la sustenta con sus acciones, con el necesario alto grado de planificación, con claras políticas de estado salidas de un consenso multisectorial y donde se ha logrado un imprescindible equilibrio entre los distintos actores y sus diversas acciones.

¿Donde ubicamos a nuestra entrañablemente querida Concepción?. Nuestra ciudad ha tenido un fuerte crecimiento demográfico y territorial. El primero, nacido especialmente desde la necesidad de contener a la enorme cantidad de estudiantes que asisten a la gran oferta educativa, generando la construcción de innumerables unidades habitacionales, lo que ha superado largamente las posibilidades de los servicios. El crecimiento territorial, con un proceso caótico, donde nada está planificado: ni los servicios, ni los espacios verdes, ni los trazados de las calles jerarquizadas, tipo los viejos boulevards. Estos enormes desajustes han dado como resultado todo tipo de desequilibrios: servicios mal prestados, calles destruidas, tránsito descontrolado, inequidad, transgresión, desigualdad de oportunidades.

Con un gobierno que ha practicado el oscurantismo de sus actos, no solo negando sino también ocultando información, que no ha impulsado la participación, ya que no escucha a nadie que piense distinto a su manera de accionar. Que este estilo genera todo tipo de suspicacias. Que ha manejado el miedo como una manera de obtener beneficios de toda índole. Que, como menos, ha colaborado en la destrucción de lugares emblemáticos, soñados y envidiados por cualquier ciudad, como Pelay, La Salamanca, Parque de la ciudad, autódromo Menna, y la puesta en desvalor, valga la expresión, de la terminal de ómnibus, el mercado municipal, el viejo hospital y tantos otros lugares que a los lectores se le pasará por la mente. Con prioridades a espaldas de la gente, pensando en las megaobras y olvidándose del día a día, yendo siempre detrás de los problemas y en resumen, obligando a tanta gente a vivir una mala calidad de vida.

Concepción querida ¿Dónde estamos parados?

Texto y Archivo por [ Ing Oscar Treppo ].