Nota de opinion

Las mentiras tienen patas cortas.

El gobierno nacional con su intervención al Indec (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) ha cambiado la forma de medir la inflación. Desde el 2007 se dice que mes a mes, año a año, los precios de los bienes que consumen los argentinos aumentan mucho menos de lo que lo hacen en la realidad.

Los argentinos, más los de a pie, los humildes, los postergados y todos en general, saben que la inflación carcome los ingresos y que en definitiva a muchos le va peor con inflación que sin ella, que los hace más pobre o con menos posibilidades, a la gran mayoría, de seguir la carrera de aumento de los precios.

Los argentinos hemos tenido mucha inflación en los 70 y en los 80. Parece que estamos engendrando circunstancias parecidas, con un mismo denominador, los mismos afectados, los más pobres.

Pero ahora se agregan relatos que han sido superados desde la teoría económica, como ser que la Inflación es un fenómeno que impacta más a la clase altas o medias y no a los pobres. Dicho, no por un don nadie del Gobierno, sino por el mismísimo Ministro de Economía Budú. Claro que el intervenido Indek, señaló que en el 2010 la inflación para los sectores de menores recursos alcanzó a 20 por ciento de incremento de la Canasta Básica Alimentaria durante 2010. En pesos, en diciembre una familia tenía que ganar más de $ 1.252,54 para no ser considera indigente.

Además el INDEC reconoció que la carne aumentó 32,6 por ciento en 2010 y señaló que las frutas subieron 18 por ciento, el azúcar 19 por ciento, las verduras 15,7 por ciento y los productos lácteos y huevos 13,2 por ciento. La lista de alimentos descripta es el destino mayoritario de los ingresos de los menores recursos.

Lo descripto no hace más que reflejar, que los que menos se pueden defender ante el fenómeno inflacionario, son los cuenta propistas, los trabajadores informales, los que no tienen trabajo o los que tienen como único ingreso los planes sociales, ya que los aumentos de sus ingresos no están dados por ellos o son dados muy tarde.

Pero además el Indec esconde una realidad, que es informar la verdadera inflación, que es el proceso de aumento de precios de la economía, si bien el 2010 fue la 1º vez que la inflación k alcanzó los dos dígitos, el Indek la fijó en 10,9% y el resto de los agentes económicos en un casi 25%. No reconocer la realidad, implica no reconocer que el proceso inflacionario está sumando todos los días más pobres. Pero además, con un tipo de cambio de $ 4 – U$S 1(nueva convertibilidad), no hay economía que aguante una inflación de ese tamaño en dólares.

La tendencia no es positiva, los economistas prevén más inflación para el 2011, con la lucha distributiva que todo proceso inflacionario genera, lo cual da un resultado, que los que tenemos algunos años conocemos el final.

Pero claro, lo que no puede hacer el gobierno es mentir, porque la mentira tiene patas cortas.

Texto y Archivo por [Ernesto Bulay] .